
Tras un ataque masivo de Estados Unidos e Israel contra Irán, este último respondió lanzando misiles que impactaron en diversas capitales de países del Golfo Pérsico. Según reportes de periodistas que cubren la región, explosiones se escucharon en ciudades como Riad, Dubái, Doha y Manama, donde fue alcanzada una base militar estadounidense. Este contraataque ha dejado al menos una persona fallecida en Emiratos Árabes Unidos a causa de los restos de misiles caídos.
Las fuerzas de defensa aérea de Emiratos Árabes Unidos interceptaron con éxito varios proyectiles, calificando la acción iraní como una “peligrosa escalada” y advirtiendo que se reservan el derecho a responder. También se reportaron ataques interceptados en Qatar y Kuwait, países donde se encuentran importantes bases militares estadounidenses, incluida la mayor en Al Udeid, que alberga unidades del mando regional CENTCOM.
El impacto de estos ataques aumenta la tensión en una región ya marcada por la rivalidad geopolítica, con las monarquías árabes del Golfo como aliadas estratégicas de Washington. Medios locales registraron múltiples explosiones y fenómenos que causaron miedo entre residentes, quienes expresaron incertidumbre ante el deterioro de la seguridad regional. Arabia Saudita condenó enérgicamente esta “brutal agresión” proveniente de Irán.
Este intercambio bélico pone en riesgo una escalada militar de mayor envergadura en Oriente Medio, con impactos directos para la estabilidad global. Los países involucrados mantienen en alerta sus sistemas defensivos mientras la comunidad internacional observa con preocupación la evolución del conflicto.



































































































