
La caída en la productividad de empleados mayores de 45 años suele asociarse erróneamente con un bajo rendimiento, sin considerar que puede estar vinculada a cambios hormonales que no se abordan en el entorno laboral. Un estudio reciente destaca que uno de cada cuatro trabajadores siente discriminación por edad, un fenómeno estrechamente ligado a transiciones hormonales invisibilizadas como la andropausia y la menopausia.
En particular, entre hombres de 45 años en adelante, el 90% ha experimentado al menos un síntoma relacionado con la andropausia, que incluye irritabilidad, ansiedad, dificultades para concentrarse y pérdida de motivación. Estos signos son interpretados frecuentemente como falta de compromiso o actitud, lo que repercute en la percepción negativa del desempeño profesional, cuando en realidad reflejan procesos biológicos.
Sin embargo, el apoyo institucional es escaso: solo uno de cada cinco trabajadores en esta situación ha recibido algún respaldo por parte de sus superiores o colegas. La presidenta del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México, Geraldina González de la Vega Hernández, destaca que “cuando hablamos de género también necesitamos visualizar cómo estos prejuicios afectan la vida de los hombres, y la andropausia es uno de ellos”.
El edadismo laboral no se limita a los hombres; también afecta a las mujeres, especialmente durante la menopausia. En ambos casos, las personas reportan impactos significativos en su bienestar emocional, físico y compromiso laboral. La causa central no es solo el envejecimiento cronológico, sino cómo las empresas reaccionan a los cambios fisiológicos, reforzando la necesidad de transformar las políticas de gestión del talento para adaptarlas a las realidades biológicas y demográficas actuales.



































































































