
Las elecciones presidenciales de Honduras se encuentran en un proceso de recuento prolongado y complicado, manteniendo en vilo al país centroamericano debido a la estrecha diferencia entre los dos principales candidatos, Nasry ‘Tito’ Asfura y Salvador Nasralla, con apenas unas 42,000 votos de distancia. A diferencia de otros procesos históricos, como las violentas protestas en 2017, esta vez Tegucigalpa experimenta un ambiente relativamente tranquilo pese a las acusaciones mutuas sobre la integridad de los comicios y las controversias alrededor del sistema electoral.
Ambos candidatos, con un perfil considerado de centro-derecha, proponen restablecer nexos con Estados Unidos y promover un marco económico favorable a la inversión privada. Asfura, exalcalde de la capital, lidera ligeramente con aproximadamente 40.5% de los votos, seguido de cerca por Nasralla, quien posee el 39.2%. La autoridad electoral tiene previsto completar el conteo y declarar resultados definitivos a finales del mes.
La intervención del expresidente estadounidense Donald Trump, quien criticó a Nasralla y manifestó un abierto respaldo a Asfura, ha generado sorpresa e incertidumbre en la opinión pública hondureña. Trump, además, sorprendió al indultar al expresidente Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos por vínculos con el narcotráfico, medida que ha sido objeto de debate dentro y fuera del país.
Tanto Asfura como Nasralla se comprometen a fortalecer la relación bilateral con Washington y han anunciado planes para reanudar vínculos diplomáticos con Taiwán, contrariando la decisión del gobierno actual que optó por China. Mientras tanto, la Organización de Estados Americanos ha llamado a la paciencia y a mantener la calma durante el escrutinio. Sin embargo, el gobernante Partido Libre expresó su rechazo y anunció movilizaciones, cuestionando la transparencia del proceso electoral. En el contexto socioeconómico, Honduras enfrenta retos significativos en cuanto a pobreza, violencia y dependencia económica, principalmente ligada al flujo de remesas desde Estados Unidos que representa un cuarto del Producto Interno Bruto del país.




































































































