
El estelar mariscal de campo de los Baltimore Ravens, Lamar Jackson, está en duda para el enfrentamiento crucial contra los Green Bay Packers este sábado. Jackson no ha podido entrenar durante toda la semana a causa de una contusión en la espalda, lesión que también le impidió participar en el partido reciente contra los New England Patriots. Este posible ausentismo genera preocupación en los Ravens, quienes con récord de 7-8 se juegan la última oportunidad para seguir en la contienda por los playoffs de la NFL.
En caso de que Jackson no pueda estar en el campo, el equipo tendrá que recurrir a Tyler Huntley, su suplente, para buscar la victoria. Desde que Jackson ingresó a la liga en 2018, Baltimore tiene marca de 5-12 cuando Huntley asume la titularidad, aunque esta temporada lograron una destacada victoria ante los Chicago Bears, líderes de la NFC Norte, con Huntley al mando.
El rendimiento del equipo presenta notables diferencias dependiendo si Jackson juega o no. Con el dos veces Jugador Más Valioso al frente, Baltimore ostenta una impresionante foja de 79-35, incluyendo playoffs, promediando casi 28 puntos por partido. Sin él, ese promedio desciende a 16.2 unidades, reflejando la importancia de su presencia. Derrick Henry, corredor de los Ravens, destacó la profesionalidad de Huntley al señalar que “sale al campo como si fuera el titular” y se prepara con dedicación.
Más allá de la lesión física, Lamar Jackson enfrenta además rumores sobre su ética de trabajo y su relación con el entrenador John Harbaugh, luego de reportes que indican que en ocasiones se duerme en las reuniones del equipo. Sin embargo, Harbaugh descartó dichas afirmaciones, asegurando que nunca ha presenciado ese comportamiento y calificó su vínculo con Jackson como excelente. El entrenador expresó: “Lo aprecio mucho. Siempre lo he hecho y siempre lo haré. Sé que está luchando con todas sus fuerzas para recuperarse”.




































































































