
El diésel y la gasolina mantienen un papel central en la movilidad y la actividad económica de México, según datos oficiales. El consumo de gasolina se concentra principalmente en vehículos particulares, que representan 72.1% del total; en tanto que el diésel está dominado por el transporte de carga y los autobuses, con 71.7% del consumo.
Las cifras provienen de registros compilados por Pemex, la Secretaría de Energía (Sener) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNE). Aunque la producción de gasolina y diésel registró un aumento en agosto, el volumen producido aún no alcanza a cubrir la demanda interna, lo que mantiene la dependencia del país en modelos de suministro que combinan producción nacional e importaciones.
El patrón de consumo refleja la estructura del transporte en México: el parque vehicular particular concentra la mayor parte de la demanda de gasolina, mientras que el transporte de mercancías y el servicio de pasajeros por carretera explican la mayor parte del consumo de diésel. Ese reparto tiene implicaciones para políticas de abasto, logística y precios, así como para la planeación de almacenamiento y distribución.
La información reunida por Pemex, Sener y la CNE permite dimensionar el papel de ambos combustibles en la economía nacional y subraya la necesidad de atención en la confiabilidad del suministro mientras la producción no cubre totalmente la demanda.



































































































