
En 2026, los vehículos fabricados en 1996 cumplen 30 años, por lo que en la Ciudad de México pueden acceder al estatus de autos antiguos mediante la obtención de placas especiales. Esta clasificación permite que los propietarios eviten cumplir con el programa Hoy No Circula y se eximan de la verificación vehicular, otorgándoles mayor libertad de circulación en la ciudad.
La norma local establece que cualquier automóvil con al menos 30 años de antigüedad puede solicitar este reconocimiento ante la Secretaría de Movilidad (Semovi) de CDMX. La iniciativa tiene como objetivo preservar el patrimonio automotriz y facilitar la conservación de vehículos en buen estado, contemplando además beneficios prácticos que incentivan su resguardo y circulación regulada.
Entre los autos populares que califican para obtener estas placas en 2026 se encuentran modelos emblemáticos como el Nissan Tsuru, Chevy Pop y Volkswagen Jetta de tercera generación. También se incluyen vehículos sedán y SUV como el Dodge Neon, Dodge Stratus primera generación y Ford Explorer segunda generación. En la gama alta destacan autos deportivos y de lujo como el Porsche 911 (generación 993), BMW Z3, Jaguar XJ y Ferrari F355.
Para obtener las placas de vehículo antiguo, el proceso consta de dos fases principales. Primero, el vehículo debe someterse a un dictamen técnico de originalidad ante el Centro de Investigación e Innovación Tecnológica (CIITEC) del Instituto Politécnico Nacional, que certifica que conserva al menos 80% de sus piezas originales, no ha modificado motor o transmisión y se encuentra en óptimas condiciones. Este servicio tiene un costo aproximado de 750 pesos y admite hasta 20 vehículos diarios.
Posteriormente, con el dictamen aprobado, se realiza el trámite administrativo en Semovi vía correo electrónico, donde se valida la documentación y se hace el pago de aproximadamente 972 pesos para agendar la entrega de las placas. En total, el costo del trámite ronda los 1,722 pesos.
Además de la exención de restricciones ambientales y de movilidad, este estatus contribuye a incrementar el valor comercial del automóvil en el mercado de vehículos de colección y permite acceder a seguros especializados que protejan su valor histórico. Este reconocimiento supone una jubilación para el vehículo, que puede circular sin limitaciones diarias, potenciando a su vez la conservación de la historia automotriz en la capital del país.



































































































