
Un estudio del Instituto de Economía Mundial de Kiel en Alemania revela que la mayor parte del impacto de los aranceles impuestos por la administración Trump sobre productos importados recae en los consumidores y empresas estadounidenses. Contrario a argumentos oficiales, el análisis indica que aproximadamente el 96% del costo arancelario es asumido por compradores dentro de Estados Unidos, mientras que solo alrededor del 4% afecta a las compañías extranjeras exportadoras.
El informe señala que los exportadores de países como Brasil e India, que enfrentaron aranceles elevados durante 2025, no redujeron significativamente sus precios en respuesta a estas medidas. En cambio, optaron por disminuir volúmenes de exportación, prefiriendo mantener sus márgenes frente a aceptar menores precios para conservar volumen. Las compañías y consumidores estadounidenses, por tanto, asumen directamente el aumento en costos, debiendo decidir si trasladan esas cargas a sus clientes finales o ajustan sus márgenes.
Los académicos explican que los aranceles funcionan más como un impuesto al consumo dentro de Estados Unidos que a los productores extranjeros. Así, los ingresos adicionales obtenidos por el país a través de estas medidas equivalen a un esfuerzo económico proveniente del bolsillo de empresas y hogares estadounidenses. Esta conclusión desafía la versión oficial que ha justificado los aranceles como mecanismos que no repercuten en la economía local sino que generan concesiones comerciales.
El estudio se basa en el análisis de 25 millones de transacciones con un valor cercano a 4.000 millones de dólares y subraya la preferencia de exportadores por canalizar sus ventas hacia otros mercados en lugar de ceder precio. La investigación pone en evidencia el impacto directo que estas políticas comerciales tienen sobre la economía de Estados Unidos, evidenciando el costo real que soportan sus consumidores y negocios.




































































































