
El peso mexicano acumula una caída de 9% en las últimas cinco semanas, impulsada por un ajuste en las expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos y México. El tipo de cambio subió 1.52 pesos como reacción a un replanteamiento sobre la trayectoria de la Reserva Federal (Fed) y del Banco de México (Banxico).
Los movimientos recientes reflejan una mayor probabilidad de recortes en la tasa de referencia local, tras la publicación de la minuta de Banxico, que fortaleció la apuesta por un menor diferencial entre las tasas mexicanas y las estadounidenses. Ese cambio en las expectativas redujo el atractivo de activos denominados en pesos frente al dólar.
En el corto plazo, la depreciación responde tanto a la lectura de la política monetaria mexicana como a las señales desde la Fed; el ajuste conjunto de expectativas incrementó la oferta de pesos en el mercado cambiario y presionó al alza el tipo de cambio. Durante el periodo señalado, el peso registró movimientos consecutivos que llevaron a la pérdida acumulada indicada.
Los efectos de esta depreciación pueden trasladarse a distintos segmentos de la economía, como precios de importación y volatilidad en mercados financieros. La evolución futura del tipo de cambio dependerá de nuevas señales de política monetaria de Banxico y de la Fed, así como de datos económicos que modifiquen las expectativas sobre tasas.



































































































