
En México, las empresas han evolucionado las tradicionales salas de lactancia hacia un concepto más integral llamado lactario empresarial. Este no solo brinda un espacio físico adecuado para la extracción y conservación de leche materna, sino que incluye protocolos, infraestructura como refrigeradores y un ambiente de apoyo cultural, sensibilización y comunicación sobre maternidad y lactancia.
Fernanda Angulo, coordinadora de proyectos de ProLacta, explica que muchas compañías inicialmente ven estos lactarios como un gasto superfluo, pero su implementación puede incrementar la productividad, mejorar la salud materna y fortalecer la imagen corporativa. Además, el respaldo a la lactancia contribuye a la retención de talento, ya que las mujeres que cuentan con apoyo en el trabajo tienen menor probabilidad de renunciar y suelen reincorporarse con mayor rapidez tras el parto.
Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, cada dólar invertido en lactarios puede generar un retorno de hasta tres dólares en beneficios empresariales, gracias a la reducción de la rotación de personal y ausentismo. Organismos como Unicef consideran que estas políticas fortalecen la reputación corporativa al demostrar compromiso con el bienestar de las colaboradoras y sus familias.
Pese a estos beneficios, la tasa de lactancia materna exclusiva en México sigue siendo baja respecto a la meta de la OMS, alcanzando apenas un 33.6% en 2022. Un obstáculo importante es la falta de obligatoriedad legal y sanciones claras para las empresas que no implementan estos espacios, así como una cultura empresarial en la que el liderazgo, mayoritariamente masculino y sin experiencia de maternidad, dificulta la empatía y empatía con esta necesidad. Por ello, sensibilizar a los líderes y promover la implementación de lactarios empresariales representa un avance en materia de derechos laborales y salud materno-infantil.



































































































