
La inteligencia artificial (IA) ha emergido como un factor clave que está transformando la dinámica de Wall Street, impactando de manera significativa las valoraciones y la estructura de diferentes sectores económicos. Deutsche Bank ha utilizado su plataforma analítica dbLumina para evaluar qué industrias globales se verán más beneficiadas y cuáles enfrentarán mayores desafíos por la disrupción tecnológica de la IA en la próxima década.
El análisis señala que sectores como software y tecnología experimentan fuertes presiones derivadas de la automatización y cambios en los modelos de negocio, especialmente en el modelo SaaS (Software as a Service), donde la productividad aumentada reduce la necesidad de licencias por usuario. En paralelo, las finanzas, particularmente la gestión patrimonial, están migrando hacia un mayor uso del asesoramiento automatizado, que se proyecta crecer de US$7.390 millones en 2023 a US$72.000 millones para 2032, modificando el panorama competitivo y el papel de los asesores tradicionales.
Además, la IA se posiciona para hacerse cargo de hasta el 75% de las interacciones de servicio al cliente para 2026, lo que puede traducirse en una significativa reducción de costos, aunque también en cambios en el empleo. Otros sectores bajo presión incluyen manufactura y logística, donde la automatización con robots industriales ya cubre gran parte de las tareas repetitivas a nivel global, y medios y entretenimiento, impactados por modelos generativos que facilitan la producción de contenido audiovisual y textual.
En contraste, el estudio destaca la resiliencia de sectores vinculados a habilidades exclusivamente humanas, como la atención directa en salud, educación y oficios manuales en entornos complejos, así como cargos que requieren pensamiento estratégico, liderazgo y negociación, atribuciones difíciles de automatizar. Deutsche Bank estima que la IA generativa podría aumentar el PIB mundial en un 7% y la productividad laboral en un 15% durante la próxima década, con un balance neto de 78 millones de empleos creados tras descontar 92 millones desplazados.
Para los inversionistas, el reto es identificar qué modelos de negocio capitalizarán el aumento de productividad y cuáles enfrentarán presión en márgenes y valoraciones. Aunque algunos críticos advierten sobre posibles burbujas especulativas asociadas a la concentración en gigantes tecnológicos, fuentes financieras recuerdan que las firmas dominantes muestran solidez en ganancias, diferenciando esta situación de episodios anteriores como la burbuja puntocom. En el ámbito global, mercados como Japón y Europa amplían inversiones en infraestructura clave para la IA, reflejando una reorganización sectorial de capital y expectativas motivada por la inteligencia artificial.



































































































