
El banco Citi ha evaluado el reciente retroceso en las acciones tecnológicas de Estados Unidos y concluye que responde más a una rotación interna dentro del sector que a un desplome generalizado. Según el análisis, no hay indicios que apunten a una caída estructural, sino una fase de volatilidad táctica con ajustes moderados.
Dirk Willer, analista de Citi, mencionó que su indicador táctico POLLS se activó a finales de enero, sugiriendo mayor volatilidad en el mercado, pero sin señales de quiebres estratégicos que anticipen un colapso amplio. El banco estima que el tamaño medio del retroceso ronda un 3%, cifra en línea con la corrección observada hasta ahora.
Citi distingue entre avisos tácticos y señales que marcan burbujas en el mercado. La señal estratégica denominada “Generals”, que requiere que cuatro de las siete mayores empresas del S&P 500 caigan por debajo de su media móvil de 200 días durante cinco jornadas consecutivas bajo condiciones de sobrevaloración, no se ha activado. Esto respalda la postura de que no hay un derrumbe general en tecnología.
La entidad atribuye la reciente debilidad a una reasignación interna, con un desplazamiento desde acciones de software hacia sectores como semiconductores y hardware. También advierten sobre riesgos asociados a inversiones excesivas vinculadas a inteligencias artificiales y observan una sobresaliente actuación de sectores defensivos que, históricamente, han precedido momentos de debilidad del mercado sin evidenciar aún un giro estructural definitivo. Citi mantiene su posición positiva en renta variable, aunque sostiene coberturas para mitigar riesgos frente a posibles volatilidades.



































































































