
Stefano Gabbana, cofundador de la reconocida casa de moda italiana Dolce & Gabbana, anunció su renuncia a la presidencia de la firma a partir del 1 de enero de este año, un movimiento que se produce en medio de un panorama complicado para la industria del lujo. Aunque abandona su rol directivo, mantendrá su participación como accionista con una propiedad del 40% y continuará involucrado en las decisiones creativas de la marca.
Este cambio forma parte de una reestructuración interna en la gobernanza de la empresa, cuyo puesto vacante se rumora podría ser ocupado por Alfonso Dolce, hermano del otro fundador, Domenico Dolce, aunque esto no ha sido confirmado oficialmente.
Dolce & Gabbana enfrenta una fase de dificultad financiera marcada por una recesión en el sector de lujo, que también ha impactado a otras marcas importantes como Gucci y LVMH. La pandemia de COVID-19, la cautela de los inversionistas y los aranceles impuestos por Estados Unidos han contribuido a esta crisis.
En 2025, la empresa realizó un refinanciamiento de deuda cercano a los 300 millones de euros y obtuvo un préstamo adicional de 150 millones para impulsar su expansión en el mercado de belleza. Sin embargo, la deuda total aún asciende a unos 450 millones de euros, lo que ha llevado a acreedores y directivos a buscar acuerdos que permitan aliviar la presión financiera sin afectar las operaciones y la creatividad asociada con la marca.



































































































