
Tras la histórica victoria de Sanae Takaichi en las elecciones japonesas, se registró un flujo récord de capital extranjero hacia Japón, con inversores internacionales adquiriendo la mayor cantidad de acciones y futuros del país en más de una década. Durante la semana finalizada el 13 de febrero, la compra neta ascendió a 1,78 billones de yenes (equivalentes a aproximadamente 11.500 millones de dólares), cifra que no se veía desde noviembre de 2014, según datos publicados por Japan Exchange Group.
Este repunte en las inversiones refleja la confianza en la estabilidad política y la expectativa de un crecimiento impulsado por el aumento del gasto público que la administración de Takaichi anticipa. El índice bursátil Topix ha tenido una notable alza del 13% en lo que va del año, superando ampliamente al S&P 500 de Estados Unidos, que apenas muestra un ligero avance en comparación.
Russell Shor, estratega senior de mercado en la plataforma comercial Tradu, destacó que “la estabilidad política tras las elecciones es enorme, y no se trata solo de estabilidad, sino también del margen con el que Takaichi ganó. Eso hace que Japón sea enormemente atractivo”. Este ambiente favorable, junto con planes de expansión fiscal dirigidos a sectores como inteligencia artificial, energías renovables y construcción naval, ha reforzado el optimismo entre los inversores globales.
Adicionalmente, la depreciación del yen beneficia a los exportadores japoneses y, ante la volatilidad reciente en el mercado estadounidense causada por preocupaciones geopolíticas y tecnológicas, la prima de riesgo de las acciones en Japón se presenta más atractiva para quienes gestionan fondos internacionales, afirmó Shor.



































































































