
El gobierno iraní lanzó un firme aviso respecto a la posibilidad de responder con ataques contra bases estadounidenses en Oriente Medio, en caso de que Estados Unidos tome acciones ofensivas en la región. Esta advertencia se produce en un contexto marcado por tensiones crecientes tras una serie de bombardeos realizados el pasado junio, cuando Estados Unidos destruyó instalaciones nucleares iraníes, agregándose al final de una campaña de ataques que Israel llevó a cabo durante 12 días.
En medio de esta situación tensa, funcionarios iraníes y estadounidenses participaron recientemente en conversaciones indirectas en Mascate, Omán, con la intención de evitar una escalada militar que pueda desestabilizar aún más la zona.
Esta etapa de diálogo ocurre justo después de que Estados Unidos desplegara buques de guerra en el área, una medida que generó preocupación y reafirmó la determinación de Irán de mantener la seguridad en su territorio y contrarrestar cualquier agresión externa.
El incremento en las fricciones refleja una compleja situación geopolítica que mantiene en alerta a la comunidad internacional, sobre todo por las posibles consecuencias de un enfrentamiento directo entre ambas potencias en una región de alto valor estratégico.



































































































