
El domingo 22 de febrero, Guadalajara fue escenario de una intensa ola de violencia tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La noticia se difundió rápidamente y desató bloqueos, incendios de vehículos y caos en varias zonas de la ciudad y otros estados del país. Aunque días después la normalidad comienza a regresar con la reactivación del tráfico, la reapertura de oficinas y el regreso de estudiantes a las aulas, la población continúa viviendo bajo la sombra de la incertidumbre y el temor a enfrentamientos futuros.
El operativo militar que concluyó con la muerte de “El Mencho” se llevó a cabo en Tapalpa, Jalisco, una región montañosa que el capo utilizaba como refugio. Este suceso generó una reacción violenta organizada por el CJNG en al menos 20 estados, donde se reportaron más de 65 bloqueos, afectando incluso destinos turísticos como Puerto Vallarta y Cancún, así como centros urbanos clave como Guadalajara, próxima sede de partidos del Mundial de fútbol.
Habitantes como José Luis Tapia, propietario de un Airbnb en Guadalajara, describen una experiencia de miedo y confusión, donde el cierre de avenidas por miembros armados y los incendios de vehículos fueron pan de cada día. Tapia rememora que aunque la violencia criminal ha estado presente durante años, lo vivido ese día superó cualquier expectativa. Por su parte, personas que huyeron de otras regiones violentas se enfrentan ahora a un nuevo contexto incierto en la ciudad; sin embargo, destacan también gestos solidarios entre vecinos que se organizaron para ofrecer apoyo y recursos durante la crisis.
Aunque las autoridades insisten en que el control está restablecido, persisten preocupaciones sobre posibles reacomodos dentro del cartel y nuevas confrontaciones. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que “la paz, la seguridad y la normalidad se mantienen”, mientras el secretario de Seguridad indicó que el centro de mando está monitoreando cualquier reacción para garantizar la protección. Ante el Mundial, que atraerá a millones de turistas a Guadalajara, el desafío será garantizar la seguridad en un territorio donde la violencia del narcotráfico revela su profundidad y complejidad. Este episodio expone una realidad ya insostenible que exige respuestas efectivas, más allá de lo cosmético y mediático.



































































































