
Las principales acciones tecnológicas, conocidas como las Siete Magníficas, comienzan a mostrar signos de debilidad significativa en sus cotizaciones debido a las elevadas inversiones en inteligencia artificial (IA), a pesar de reportar buenos resultados operativos. Microsoft y Amazon han entrado en territorio bajista, con caídas superiores al 20% desde sus últimos máximos. A Meta también se le acerca este escenario, con una caída cercana al 18%, mientras otras grandes como Tesla, Alphabet, Nvidia y Apple han retrocedido entre 8% y 14%.
Esta corrección no responde a problemas inmediatos en sus resultados, ya que Microsoft reportó ingresos por 81.300 millones de dólares con un crecimiento anual del 17% y Amazon superó varias expectativas; sin embargo, el mercado está preocupado por el tamaño de las inversiones de capital (CapEx) que están realizando estas empresas en infraestructura y tecnología vinculada a IA. De hecho, cuatro de estas compañías planean destinar en conjunto alrededor de 650.000 millones de dólares en gastos de capital durante 2026, un récord histórico y un incremento del 60% frente al año anterior.
Expertos de Goldman Sachs indican que este aumento en el gasto genera dudas entre los inversionistas respecto a la capacidad de estas firmas para obtener rendimientos satisfactorios sobre estas inversiones. JPMorgan y Citi también advierten sobre efectos inmediatos negativos en flujo de caja y márgenes operativos, además de limitaciones de capacidad en servicios de nube. Este escenario ha derivado en una reevaluación del liderazgo tecnológico y un giro hacia sectores con activos físicos y valor relativo.
A pesar de la presión bursátil, algunas compañías continúan mostrando sólidos fundamentos operativos. Meta reportó un crecimiento de ingresos del 24% y mantiene márgenes saludables, lo que impulsó una subida en su cotización tras resultados. Microsoft destacó la adopción masiva de herramientas basadas en IA como Copilot, con millones de usuarios activos. No obstante, la combinación de crecimiento y gasto agresivo genera volatilidad en el mercado, que ahora insiste en mayor disciplina y pruebas claras de retorno en un contexto de tasas de interés elevadas y valorizaciones históricamente altas.



































































































