
Deutsche Bank ha revisado su estrategia en divisas y deuda en América Latina, destacando a Chile, Brasil y México como las economías más atractivas para inversión en la región. En contraste, mantiene una postura neutral respecto a Colombia y Perú, debido a factores políticos y fiscales que limitan el potencial de sus monedas y bonos.
El banco identifica a estas economías con respaldo político estable, alta tasa real y soporte externo como las mejores opciones para 2026. Sobre Brasil, recalca que el real brasileño sigue mostrando fundamentos sólidos, con uno de los mayores carry entre los mercados emergentes, y una valoración aún moderadamente baja. Se espera que el tipo de cambio oscile entre 5,10 y 5,20 reales por dólar, y en renta fija recomienda sobreponderar bonos locales, favorecido por tasas elevadas y baja inflación.
En México, la recomendación se mantiene positiva para el peso, que se prevé se mantenga dentro del rango 17,0 a 17,5 pesos por dólar. Esta expectativa está respaldada por la estabilidad política, mejoras en seguridad, revisión favorable del acuerdo comercial con EE.UU. y Canadá, así como la resiliencia del sector exportador. Deutsche Bank también resalta el buen desempeño de los mercados locales de deuda mexicanos.
Chile completa este trío preferido gracias al contexto político más favorable y altos precios del cobre, que pueden impulsar la apreciación del peso chileno. Aunque hay cautela en la renta fija, el banco considera atractivo el flujo extranjero y la política monetaria estable explicada por la nueva administración.
Por otro lado, Colombia y Perú presentan mayores riesgos. En Colombia, la moneda y bonos enfrentan presiones por incertidumbre política, desequilibrios fiscales y menor demanda externa. En Perú, las valuaciones elevadas y freno en la mejora de la cuenta corriente limitan la apreciación del sol. La entidad proyecta que las elecciones próximas tampoco generarán una volatilidad cambiaria significativa.
En conclusión, Deutsche Bank recomienda concentrar inversiones en mercados con condiciones macroeconómicas y políticas estables, privilegiando Chile, Brasil y México sobre Colombia y Perú dentro de América Latina.



































































































