
El portaviones USS Gerald Ford de la Marina de Estados Unidos ha entrado en el Mar Mediterráneo en un momento de elevada tensión internacional. Este despliegue ocurre poco después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, advirtiera que contempla llevar a cabo un ataque militar limitado contra Irán, en caso de que no se llegue a un acuerdo satisfactorio sobre el programa nuclear iraní.
El mandatario estableció un plazo de diez días para lograr un entendimiento con Teherán, alertando que, de no lograrse, podrían ocurrir “cosas malas”. Estas declaraciones subrayan la posibilidad de una escalada militar en la región, mientras se mantienen las negociaciones diplomáticas aún abiertas.
El movimiento estratégico del USS Gerald Ford al Mediterráneo refuerza la presencia militar estadounidense en una zona crucial para la geopolítica global, enviando un mensaje claro sobre la disposición de Estados Unidos a actuar en defensa de sus intereses y seguridad regional.
Las autoridades continúan monitoreando la situación en medio de incertidumbre respecto a los próximos pasos que tomará Washington, en un contexto donde las tensiones con Irán generan preocupación a nivel internacional.



































































































