
Desde principios de enero, con la captura de Nicolás Maduro, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado sus declaraciones contra el gobierno comunista de Cuba, centrando sus advertencias en las autoridades cubanas. Ante la prensa a bordo del Air Force One, Trump manifestó optimismo sobre la posibilidad de lograr un acuerdo con Cuba, afirmando: “Si llegan a un acuerdo con China, sí, tomaremos medidas muy importantes”. Estas declaraciones refuerzan la atención en la relación bilateral y la política estadounidense hacia la isla en el contexto regional actual. En paralelo, el gobierno mexicano ha anunciado un plan de apoyo humanitario para Cuba, con la Secretaría de Marina involucrada en el envío de ayuda inmediata al pueblo cubano, atendiendo las necesidades derivadas de la crisis energética y social que afecta al país. Estas acciones se dan en un contexto tenso, marcado por sanciones económicas y medidas que impactan la escasez de petróleo y los cortes de electricidad prolongados en Cuba. La situación refleja una dinámica compleja entre las potencias regionales y su interacción con el gobierno cubano, en medio de múltiples crisis políticas y sociales en América Latina.



































































































