
El secretario del Tesoro de Estados Unidos anticipó que los aranceles vigentes permanecerán sin modificaciones durante 2026, aprovechando la regulación establecida en la Sección 232 y la Sección 301, cuyas competencias arancelarias han resistido múltiples impugnaciones legales. Esta postura se da a pesar de recientes fallos de la Corte Suprema de EE.UU., que cuestionaron la autoridad presidencial en la implementación de algunas de estas medidas arancelarias.
En declaraciones recientes, el funcionario afirmó que las competencias arancelarias de dichas secciones han sido defendidas exitosamente en miles de litigios, lo que brinda un margen para mantenerlas sin alteraciones próximas. Esta situación genera expectativas sobre la estabilidad de los ingresos derivados de esos impuestos comerciales durante el año.
El contexto del debate arancelario se enlaza con la revisión judicial estadounidense que limitó ciertas disposiciones impuestas durante la administración anterior. En respuesta a esa decisión, diversas alternativas legales y políticas están siendo evaluadas para reconstruir o ajustar la estrategia arancelaria, incluyendo la posible aplicación de disposiciones de una ley de 1974 que permitiría imponer aranceles temporales para corregir desequilibrios en el comercio.
Este escenario impacta directamente en las relaciones comerciales y económicas entre Estados Unidos y sus socios comerciales, así como en los mercados cambiarios y financieros. El peso mexicano, por ejemplo, ha mostrado un avance en respuesta a la noticia, reflejando la sensibilidad de los mercados ante las decisiones y pronósticos relacionados con los aranceles estadounidenses.



































































































