
El excampeón mundial de boxeo Ricky Hatton, quien falleció a los 46 años, no fue encontrado con evidencias claras de intención suicida, de acuerdo con la investigación forense realizada. Hatton fue descrito como un padre dedicado y una persona que, a pesar de sus antecedentes de problemas con alcohol y drogas, mostraba signos de estar en mejor estado que en años recientes. La última vez que se le vio con vida fue cuando cenó con sus hijas y su nieta en un pub, y planeaba pronto viajar a Dubái para una exhibición de boxeo.
El cuerpo del boxeador fue hallado el domingo 13 de septiembre en la sala de juegos de la planta superior de su casa en Hyde, Greater Manchester. La causa oficial del deceso fue determinada como ahorcamiento; sin embargo, no se encontraron notas o indicios que evidenciaran un deseo consciente de terminar con su vida.
Los análisis toxicológicos revelaron una alta concentración de alcohol en su organismo, así como rastros previos de consumo de cocaína y cannabis. Además, la autopsia identificó daños cerebrales asociados a encefalopatía traumática crónica (CTE), una condición común entre boxeadores por golpes repetidos en la cabeza.
La forense Alison Mutch señaló que, considerando todos los elementos, no pudo confirmarse la intención suicida de Hatton, por lo que emitió un veredicto narrativo dejando abierta esta incógnita. La familia del boxeador estuvo presente durante la audiencia, con emotivas reacciones de su hijo y su padre.


































































































