
La mezcla mexicana de exportación cerró recientemente en 66.63 dólares por barril, marcando su precio más alto en siete meses. Esta cifra representa un aumento del 5% respecto a la cotización del viernes previo, cuando se ubicó en 63.46 dólares. El alza se atribuye principalmente a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente provocadas por recientes ataques militares de Estados Unidos contra Irán, que han generado incertidumbre en el mercado global del petróleo.
Expertos señalan que el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica entre Irán y Omán por donde transita alrededor del 30% del comercio marítimo mundial de crudo, es un punto crítico. El vicepresidente adjunto de análisis petrolero en Sparta, Neil Crosby, explicó que cualquier perturbación, incluso limitada, en esa región puede afectar inmediatamente la logística y el suministro, elevando costos de transporte y precios del crudo físico.
Aunque Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos cuentan con capacidad para redirigir petróleo por rutas alternativas, estos ajustes demandan tiempo y no solucionan de inmediato el impacto de las interrupciones. En este contexto, Jorge León, líder en análisis geopolítico de Rystad Energy, advirtió que, sin señales claras de desescalada, el precio internacional del Brent podría incrementarse hasta en 20 dólares por barril ante la posibilidad de un cierre temporal del Estrecho de Ormuz, estimado entre una y dos semanas.
Este aumento de precios representa un desafío para México y otros países, pues podría traducirse en mayores costos de combustible a nivel nacional, afectando la economía doméstica y global. La situación se mantiene en desarrollo, y los mercados permanecen atentos a las decisiones y acciones que puedan moderar las tensiones en la región.



































































































