
La política migratoria restrictiva implementada durante la administración de Donald Trump no ha logrado aumentar el empleo entre los trabajadores nacidos en Estados Unidos. Investigaciones del American Enterprise Institute y la Brookings Institution señalan que la migración neta hacia EE.UU. podría haber sido negativa durante 2025, un fenómeno sin precedentes en medio siglo. Sin embargo, esta reducción en la inmigración coincide con un alza en la tasa de desempleo de los estadounidenses nativos y con reportes empresariales que reflejan dificultades para cubrir vacantes laborales.
Expertos indican que esta desconexión se debe en gran parte a un desajuste estructural en el mercado laboral, pues los empleadores no pueden reemplazar fácilmente a inmigrantes en trabajos intensivos en mano de obra. Así, el cierre de fronteras no ha impulsado la creación de empleo en la población nativa, poniendo en cuestión uno de los pilares de la agenda de Trump y generando riesgos a largo plazo para el crecimiento económico.
Ejemplos sectoriales ilustran este escenario. Compañías en construcción, hostelería y producción alimentaria enfrentan escasez de personal, con menos solicitantes nativos interesados en trabajos temporales o manuales. Jane Carroll, propietaria de una fábrica de comidas congeladas en Nueva York, afirma que tras las medidas migratorias recibe menos de una cuarta parte de candidatos para puestos que antes atraían a muchos más. Incluso aumentar salarios no ha resultado suficiente para cubrir la demanda.
Economistas advierten que la disminución sostenida en la inmigración limita el crecimiento de la fuerza laboral, especialmente ante bajas tasas de natalidad y el retiro progresivo de baby boomers. A pesar de que la participación laboral global se mantiene en niveles altos, la de los trabajadores nativos está en declive. Esta situación representa un límite para la economía estadounidense, aunque se espera cierta recuperación con la inversión vinculada a avances tecnológicos como la inteligencia artificial. En palabras de Mark Regets, investigador de política migratoria: “Si ha habido una retirada masiva de inmigrantes, no vemos señales de que los trabajadores nativos hayan captado esos empleos”.



































































































