
El bisonte americano ha experimentado una notable recuperación en el norte de México, consolidándose como un símbolo de éxito en iniciativas de restauración ecológica. La Reserva de la Biosfera Janos, ubicada en Chihuahua, sirvió de semilla en 2009 con la reintroducción de 23 bisontes que, bajo un manejo cuidadoso, ahora suman casi 500 ejemplares dentro del Rancho El Uno, espacio protegido de más de 18,000 hectáreas.
Manuel Alejandro Quintana Chávez, director de esta reserva, destaca que el proyecto no solo se mide por la cantidad de animales, sino por el equilibrio que deben mantener con el ecosistema para asegurar la salud de los pastizales. Explica que la actividad de pastoreo del bisonte fomenta el rebrote de pastos, controla la expansión de arbustos y mejora la infiltración de agua y dispersión natural de semillas, lo que contribuye significativamente a la regeneración del hábitat degradado y beneficia a otras especies.
El éxito alcanzado en Janos permitió replicar el modelo en otras áreas del norte del país. En diciembre de 2025, la Fundación Pro Cuatrociénegas, en colaboración con autoridades ambientales, reintrodujo 44 bisontes en la Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre “El Santuario,” en Coahuila, marcando así un paso significativo hacia la expansión y conservación regional del bisonte. Gerardo Ruiz Smith, director de dicha fundación, explica que esta reintegración forma parte de una estrategia integral que busca no solo la recuperación de la especie sino la restauración de ecosistemas completos, integrando la conservación con prácticas agroecológicas y el desarrollo local sostenible.
Tanto Quintana como Ruiz resaltan los retos que persisten, como la necesidad de financiamiento constante, la fragmentación del hábitat debido a la expansión agrícola y la infraestructura, así como los complejos procesos regulatorios que implican la protección y manejo de esta especie en peligro de extinción. Por ello, consideran esencial el apoyo conjunto de gobierno, sociedad civil, científicos y comunidades para garantizar la viabilidad a largo plazo de esta iniciativa que no solo busca repoblar al bisonte sino reactivar de manera integral los ecosistemas y memoria cultural del norte de México.


































































































