
El jueves, los mercados financieros a nivel mundial cerraron en números rojos en medio de la creciente incertidumbre causada por tensiones geopolíticas en Medio Oriente y el consecuente aumento en los precios del petróleo. Los ataques dirigidos a infraestructuras petroleras y de gas, como la principal planta de gas natural licuado en Qatar, presionaron al alza los precios internacionales de la energía.
En Estados Unidos, los índices principales prolongaron sus caídas por segundo día consecutivo: el Dow Jones retrocedió 0.44%, el S&P 500 disminuyó 0.27% y el Nasdaq bajó 0.28%, reflejando la volatilidad derivada de preocupaciones sobre un posible repunte inflacionario ligado al costo energético.
En el ámbito local, el índice S&P/BMV IPC de la Bolsa Mexicana de Valores cayó 0.88%, acercándose a los 65,000 puntos. Asimismo, los precios del petróleo mostraron significativos movimientos; el Brent llegó a subir hasta un 11% intradía alcanzando los 119 dólares por barril pero cerró en 108.65 dólares, su nivel más alto desde julio de 2022. Por su parte, la Mezcla Mexicana alcanzó 95.8 dólares por barril, su máximo en cerca de cuatro años.
En el mercado cambiario, frente a una debilitación general del dólar, el peso mexicano se apreció un 0.64% cerrando la sesión en 17.74 por dólar. La decisión del Banco Central Europeo de mantener sus tasas de interés en 2.00% evidenció la cautela ante un panorama global con riesgos inflacionarios persistentes. Además, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. reflejaron la volatilidad, cerrando en 4.24% tras alcanzar un pico de 4.32%. En conjunto, la situación geopolítica continúa siendo el principal factor de incertidumbre en los mercados.


































































































