
El estallido del conflicto en Medio Oriente ha provocado un impacto significativo en los mercados de metales, afectando directamente a dos de las principales mineras mexicanas: Grupo México y Peñoles. Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, las acciones de Grupo México han declinado cerca de un 20%, situándose en 173.21 pesos por título, mientras que Peñoles ha sufrido una caída de alrededor del 22.4%, con acciones cotizando en 808.58 pesos.
Previo al conflicto, ambas compañías mostraban tendencias positivas, con Grupo México acumulando un rendimiento de casi 29% en lo que iba del año, y Peñoles una ganancia superior al 15%. La depreciación se ha vinculado principalmente a la baja en los precios de metales como oro y plata, que contrariamente a su comportamiento usual en tiempos de incertidumbre, han experimentado descensos significativos. Por ejemplo, los futuros del oro han retrocedido más del 12%, y la plata ha registrado una caída superior al 25% en contratos futuros.
La razón central detrás de esta dinámica es la apreciación del petróleo, cuyo precio ha subido considerablemente desde el inicio del conflicto (más del 45% en el caso del West Texas Intermediate). Analistas financieros señalan que el incremento en los costos petroleros ha presionado la inflación, generando una correlación negativa entre los precios del crudo y los metales, y explican que los inversionistas prefieren focalizar su capital en el petróleo como activo principal para manejar la crisis geopolítica.
Este escenario de volatilidad plantea retos para la industria minera mexicana en los próximos meses, especialmente mientras el conflicto persista y los mercados globales continúen ajustándose a las fluctuaciones de la economía internacional derivadas de esta tensión bélica.


































































































