
La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sin cambios la tasa de interés, ubicándola en un rango de 3.5% a 3.75%, en su última reunión del mes de marzo. A pesar de continuar anticipando recortes en las tasas para este año, los funcionarios manifestaron una creciente incertidumbre derivada del conflicto bélico en Medio Oriente, especialmente tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán.
En su comunicado posterior a la sesión, el comité señaló que “las implicaciones de los acontecimientos en Medio Oriente para la economía estadounidense son inciertas”, subrayando que están vigilantes ante los riesgos que estos eventos pueden representar para su doble mandato de empleo e inflación. La votación fue de 11 a 1, siendo el gobernador Stephen Miran el único que expresó su preferencia por una reducción inmediata de un cuarto de punto.
El escenario económico actual difiere significativamente del observado en enero, cuando se mostraba mayor confianza en la estabilidad del mercado laboral y se apostaba por mantener las tasas durante un período más prolongado para reducir la inflación. Sin embargo, un reporte de empleo débil en febrero y la escalada del conflicto en Medio Oriente, que ha incrementado notablemente los precios globales del petróleo, han generado preocupaciones sobre potenciales presiones inflacionarias que puedan impactar el crecimiento y el empleo.
Tras la decisión, los mercados mostraron una actitud cautelosa: el índice S&P 500 continuó a la baja y los rendimientos de los bonos del Tesoro disminuyeron luego de un aumento inicial. El presidente de la Fed, Jerome Powell, está previsto para ofrecer una conferencia de prensa para explicar con mayor detalle estas resoluciones y perspectivas. Aunque los inversionistas redujeron sus expectativas sobre recortes agresivos de tasas en 2026, los precios de los futuros aún sugieren una reducción antes de fin de año.



































































































