
El expresidente Donald Trump planea activar la Ley de Producción de Defensa, un mecanismo de la era de la Guerra Fría, para facilitar permisos que permitan acelerar la producción petrolera en la costa sur de California. Esta medida busca superar las normativas estatales y apoyar a Sable Offshore Corp., compañía asentada en Houston que intenta reactivar la explotación de plataformas marítimas en la región.
Esta acción se da en un contexto donde Trump enfrenta presiones políticas crecientes para bajar los precios de la gasolina antes de las elecciones de mitad de mandato, principalmente afectados por la crisis de suministro global de crudo ocasionada por el conflicto con Irán. California depende en gran medida de petróleo importado, cerca del 61% utilizado en sus refinerías, del cual una importante porción transita por el estrecho de Ormuz, que actualmente enfrenta interrupciones.
La Ley de Producción de Defensa permite al presidente emitir órdenes para fortalecer la capacidad industrial y energética del país en situaciones que amenacen la seguridad nacional. Trump ya declaró una emergencia nacional en este ámbito al inicio de su mandato. Según se ha informado, la activación de esta ley podría anular barreras regulatorias estatales que han limitado el acceso de Sable a infraestructuras claves, como oleoductos dañados.
Aunque la reapertura de la producción de Sable podría generar hasta 60,000 barriles diarios a finales de la década, la cifra representa un volumen menor frente a la demanda nacional de Estados Unidos. Sin embargo, se considera un paso estratégico para aumentar la oferta local en California, donde los automovilistas enfrentan algunos de los precios de combustible más altos en el país debido a regulaciones ambientales estrictas y cierres recientes de refinerías, complicando aún más el suministro y los costos.



































































































