
José Mourinho, entrenador del Benfica, fue sancionado para ausentarse en los próximos dos encuentros tras un incidente ocurrido en el reciente empate 2-2 contra el FC Porto. La federación portuguesa emitió una suspensión de un partido debido a la tarjeta roja que Mourinho recibió al salir de su área técnica y patear un balón hacia el banquillo rival durante la celebración de un gol; el técnico aseguró que intentó dirigirlo a la grada. Además, fue suspendido por 11 días por la confrontación con Lucho González, segundo entrenador del Porto, después de un intercambio de gestos y palabras en el choque.
Estas sanciones impiden que Mourinho dirija desde la banca en los próximos compromisos del Benfica, específicamente ante Arouca y el partido siguiente contra Vitória. Sin embargo, no pueden cumplirse al mismo tiempo, situación que el club buscará apelar, calificando la decisión de injusta y sin fundamento. González también fue penalizado con un partido y suspensión de ocho días.
El altercado generó gran polémica ya que, tras ser llamado “traidor” por González —recordando la trayectoria de Mourinho cuando dirigió al Porto y lo llevó a ganar la Liga de Campeones en 2004—, el técnico del Benfica reaccionó con gestos despectivos, intensificando la disputa.
Benfica mantiene la intención de recurrir la sanción y continúa preparándose para sus próximos compromisos en La Liga portuguesa, esperando reducir el impacto que la ausencia temporal del estratega pueda causar en el desempeño del equipo.



































































































