
La economía venezolana cerró 2025 con una inflación que se disparó hasta 475%, ubicándose como la más elevada en todo el mundo durante ese año. Este dato fue dado a conocer por el Banco Central de Venezuela (BCV), que publicó la cifra por primera vez en más de un año, evidenciando un incremento significativo de los precios ligado a desequilibrios cambiarios y sanciones internacionales.
El deterioro económico responde en parte al endurecimiento de las sanciones aplicadas por Estados Unidos durante la gestión de Donald Trump contra el gobierno de Nicolás Maduro. Sin embargo, tras la toma de poder del nuevo equipo encabezado por Delcy Rodríguez, se han comenzado a reanudar las relaciones diplomáticas con Washington, con la esperanza de mejorar el panorama.
El impacto inflacionario golpea duramente a la población venezolana, cuyo ingreso promedio mensual oscila entre 100 y 300 dólares, mientras que se estima que se requieren cerca de 700 dólares para cubrir la canasta alimentaria básica. El alza en precios afecta de manera severa productos como alimentos, que alcanzaron una inflación del 532%, así como educación, alquileres y salud, con incrementos significativos que agravan la crisis social.
Economistas señalan que la congelación del tipo de cambio en 2024 y la caída de los precios internacionales del petróleo, sumado a la política de máxima presión de Estados Unidos, han contribuido a disparar la inflación. Sin embargo, existen expectativas de una moderación en la inflación para 2026, estimándose una tasa entre 150% y 200%, impulsada por una recuperación económica tras los cambios políticos recientes.


































































































