
La inflación anual en Chile registró una desaceleración significativa al situarse en 2,4% durante el mes de febrero, marcando su nivel más bajo desde el año 2020. Este descenso se encuentra ligeramente por debajo de la mediana de pronósticos de 2,5% que habían anticipado los analistas. El índice mensual se mantuvo estable, reveló el Instituto Nacional de Estadísticas.
Sin embargo, el reciente aumento en los precios del petróleo, impulsado por conflictos en Medio Oriente, amenaza con ejercer presión al alza sobre los costos en el país. Estos acontecimientos internacionales han provocado depreciación del peso chileno y encarecimiento del combustible, generando incertidumbre en la economía nacional.
Las autoridades monetarias chilenas, que habían indicado su intención de reducir la tasa de interés desde el 4,5% hasta 4,25%, muestran cautela en sus decisiones futuras, dada la volatilidad externa a pesar de que la inflación continúa por debajo del objetivo del 3%. Según el vicepresidente del Banco Central, Alberto Naudon, la persistencia y extensión del conflicto en Irán serán determinantes para medir su impacto inflacionario, donde el encarecimiento energético aparece como un factor inflacionario a corto plazo.
El economista Felipe Hernández comentó que la moderación reciente de la inflación se vincula principalmente con la baja en los precios de la energía, aunque se espera un repunte en marzo debido al alza del petróleo y gas. Entre otros datos, los precios de ropa subieron 2,3% mensual, alimentos y bebidas no alcohólicas un 0,2%, mientras que vivienda y servicios públicos descendieron un 0,4%. La evolución del conflicto internacional seguirá siendo clave para la política económica local y las previsiones para los próximos meses.


































































































