
El fracaso en las recientes negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán ha generado preocupación en los mercados mundiales, ante la amenaza de una escalada renovada en el conflicto. El presidente estadounidense Donald Trump anunció que bloqueará el estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital por donde circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado a nivel global. “¡Cualquier iraní que nos dispare, o a buques pacíficos, será ENVIADO AL INFIERNO!”, advirtió Trump en redes sociales.
La tensión ha desatado movimientos significativos en los activos financieros. Tras una breve tregua que impulsó una recuperación en los mercados la semana pasada —con el S&P 500 subiendo más de 3.5% y el índice MSCI de mercados emergentes con una alza de 7.4%—, se observó una caída considerable en el precio del petróleo, con el WTI bajando un 13.4%. Sin embargo, la falta de acuerdo ha devuelto el sentimiento de cautela, mientras inversores reevalúan riesgos y se refugian en activos considerados más seguros, como el dólar estadounidense.
La Guardia Revolucionaria Islámica iraní respondió que cualquier movimiento militar no autorizado en el estrecho de Ormuz sería interpretado como una violación del alto el fuego, aumentando la preocupación por nuevas confrontaciones. Al respecto, Francis Tan, estratega jefe para Asia en Indosuez Wealth, señaló que “el dividendo de la paz que muchos operadores descontaron la semana pasada probablemente desaparezca” y que el ambiente del mercado retomará una postura defensiva.
En medio de este escenario volátil, la temporada de resultados corporativos en Estados Unidos comienza con expectativas moderadas, ya que se anticipa un crecimiento de ganancias del S&P 500 cercano al 12% respecto al año anterior, el más bajo desde mediados de 2025. Los inversionistas estarán pendientes de cómo las compañías abordarán los riesgos inflacionarios, el impacto del conflicto en los precios del petróleo y el posible enfriamiento del gasto del consumidor. Alexandra Wilson-Elizondo, codirectora global de inversiones en Goldman Sachs Asset Management, apuntó que “es probable que la Reserva Federal mantenga una postura conservadora hasta contar con claros indicadores sobre crecimiento e inflación, pero se espera que recorte tasas antes de finalizar el año”. Por último, el reciente alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. ha atraído interés, dada su relación con las expectativas sobre la política monetaria.



































































































