
El precio del oro sufrió una caída significativa de hasta 2.2%, ubicándose por debajo de los 4,650 dólares la onza, retrocediendo frente a las ganancias registradas la semana anterior. Esta disminución se produce en un contexto de creciente tensión tras el fracaso de las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán y el anuncio estadounidense de bloquear el estrecho de Ormuz, ruta vital para el suministro energético mundial.
El bloqueo, que el ejército estadounidense tiene previsto iniciar oficialmente el lunes a las 10:00 a.m. (hora del Este), agudiza la crisis global de suministro energético, con un impacto inmediato en los precios del petróleo y gas natural, los cuales han registrado un fuerte aumento. El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con los mercados internacionales; antes del conflicto, aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado del mundo pasaba por esta vía.
Asimismo, el presidente Donald Trump advirtió que cualquier barco que haya pagado por un paso seguro a Irán será interceptado, situación que incrementa los riesgos de una crisis energética prolongada. La incertidumbre llevó a que los futuros bursátiles disminuyeran y el índice dólar se fortaleciera en un 0.4%, lo cual presiona a la baja al oro puesto que su cotización se realiza en dólares.
El aumento en los precios de la energía también eleva la probabilidad de que los bancos centrales posterguen la reducción de tasas de interés o incluso las eleven, algo desfavorable para el oro, que no genera rendimiento y se beneficia cuando los costos de los préstamos son bajos. De hecho, la inflación en Estados Unidos registró en marzo su mayor incremento en casi cuatro años, impulsada significativamente por el encarecimiento de la gasolina, según datos recientes oficiales.
En el mercado spot, el oro descendió un 2%, situándose en 4,656.55 dólares la onza. Otros metales preciosos como la plata, platino y paladio también experimentaron caídas. Mientras tanto, el índice Bloomberg Dollar Spot mostró un aumento del 0.4%. Esta dinámica refleja las preocupaciones sobre la inflación y la presión sobre los mercados ante posibles disrupciones en el suministro energético global.



































































































