
En febrero, Estados Unidos registró una caída inesperada de 92,000 puestos de trabajo, lo que provocó un aumento en la tasa de desempleo al 4.4%, frente al 4.3% del mes anterior, según datos divulgados por el Departamento de Trabajo. Este retroceso contrasta con el incremento de 126,000 empleos en enero y generó preocupación sobre el potencial enfriamiento del mercado laboral en la mayor economía mundial.
La reducción en el empleo se atribuyó principalmente a la pérdida de posiciones en el sector sanitario, afectado por huelgas laborales. Además, el informe señaló tendencias a la baja en los sectores de información y administración pública federal. Economistas anticipaban una desaceleración en la creación de empleo, pero no una contracción tan marcada.
Kevin Hassett, asesor económico de la Casa Blanca, minimizó el impacto señalando que la economía estadounidense permanece fuerte y sugirió que es importante analizar el promedio de contratación en varios meses para obtener una perspectiva completa. Explicó también que la disminución en la inmigración ha modificado el nivel de equilibrio del mercado laboral, situándolo en la creación mensual de alrededor de 30,000 a 40,000 empleos.
Estos datos podrían alimentar el debate sobre la dirección de la política monetaria de la Reserva Federal, dado que un mercado laboral más débil podría justificar una reducción en las tasas de interés para estimular el crecimiento. Paralelamente, las ventas minoristas en enero mostraron una caída moderada del 0.2%, menos severa de lo esperado, aunque afectados por varias olas de frío en diferentes regiones del país. El índice interanual sigue reflejando una tendencia positiva al crecimiento del 3.2%.


































































































