
El medicamento Ozempic, popularizado como auxiliar en la pérdida de peso, se ha convertido en objeto de un mercado negro peligroso en México. Autoridades sanitarias han emitido múltiples advertencias debido a la venta ilegal de versiones falsificadas que representan un riesgo serio para la salud, especialmente cuando son adquiridas sin supervisión médica.
Ozempic es un fármaco basado en semaglutida, un agonista del receptor GLP-1 que ayuda a controlar la diabetes y la obesidad aumentando la sensación de saciedad. Sin embargo, su creciente demanda para fines estéticos ha impulsado la compra de productos en el mercado informal, principalmente a través de internet y redes sociales, donde se ofrecen versiones no certificadas y de dudosa procedencia a precios inferiores al original, el cual ronda los 4,000 pesos mexicanos.
Estos medicamentos falsificados pueden contener insulina de acción rápida o agentes contaminantes, lo que ha provocado reportes de efectos adversos, incluyendo hipoglucemia y riesgos infecciosos. Las instituciones regulatorias, como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), han documentado un aumento en las alertas desde 2023, intensificándose en 2026, con evidencias de lotes manipulados y sin principios activos adecuados.
Tras el vencimiento de la patente de Ozempic en marzo, se anticipa la producción de versiones genéricas que podrían abaratar el costo para los usuarios legales. No obstante, especialistas advierten que también podrían incrementar las falsificaciones si no se aplican medidas rigurosas de control y detección, dada la dificultad para identificar los productos legítimos, incluso con tecnologías avanzadas anticopia. Se recomienda a la población comprar medicamentos únicamente en establecimientos autorizados y desconfiar de precios excesivamente bajos o ventas en redes sociales sin certificación adecuada.



































































































