
Los precios internacionales del petróleo experimentaron un aumento superior al 8% al inicio de la sesión de este jueves, impulsados por recientes ataques en el Estrecho de Ormuz y una contracción en la producción de crudo en la región del Golfo Pérsico. Este estrecho marítimo, por donde transita alrededor del 20% del petróleo consumido mundialmente, ha sido blanco de ataques que incrementan la tensión geopolítica y afectan el suministro global.
El contrato del West Texas Intermediate (WTI) para entrega en marzo ascendió un 8.55%, situándose en 94.73 dólares por barril, mientras que el Brent del Mar del Norte para abril subió 8.34%, alcanzando los 99.65 dólares, según datos reportados alrededor de las 7:37 horas en Ciudad de México.
Analistas señalan que “la única manera de que los precios del petróleo bajen de forma sostenida es que el petróleo fluya a través del Estrecho de Ormuz. De no lograrlo, los máximos del mercado aún están por llegar”. Esta alerta surge ante la confirmación de varios ataques realizados este miércoles por Irán, que impactaron a petroleros y otras embarcaciones en aguas cercanas, en respuesta a ofensivas militares de Estados Unidos e Israel. Además, el nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, indicó que el bloqueo del paso estratégico continuará como una herramienta de presión.
Este contexto militar ha provocado una disminución de la producción de petróleo en Medio Oriente en al menos 10 millones de barriles diarios, cifra que representa cerca del 10% de la demanda global, según la Agencia Internacional de Energía. Paralelamente, países como China han tomado medidas para restringir las exportaciones de combustibles refinados buscando evitar futuras escaseces internas.
Aunque la Agencia Internacional de Energía ha liberado 400 millones de barriles de reservas estratégicas para estabilizar el mercado, expertos consideran que esta cantidad solo compensaría el impacto por alrededor de 19 días si la reducción de oferta se mantiene en un 20%. Por su parte, Irán ha advertido que los precios podrían alcanzar los 200 dólares por barril, una cifra que el secretario de Energía de Estados Unidos consideró improbable a pesar de la situación actual.
El conflicto en el Estrecho de Ormuz sigue siendo un factor crítico para la estabilidad del mercado petrolero mundial y plantea desafíos significativos para el abastecimiento energético de diversas regiones, incluyendo México.



































































































