
La historia del poder económico de la familia Wallenberg, una de las dinastías empresariales más importantes de Europa, se remonta a la fundación del banco Skandinaviska Enskilda Banken (SEB) en el siglo XIX. Este banco fue la base sobre la cual se construyó un vasto conglomerado empresarial que actualmente tiene presencia en sectores como la industria, telecomunicaciones, tecnología y la farmacéutica.
El pasado reciente destacó cuando Claudia Sheinbaum, presidenta de México, recibió en Palacio Nacional a una delegación de empresarios nórdicos liderada por el Grupo Wallenberg. Esta visita forma parte de un esfuerzo por fortalecer las relaciones económicas y atraer inversiones internacionales al país.
André Oscar Wallenberg, un oficial naval sueco, fue el fundador del banco en 1856. Inspirado por sus viajes por Europa y el desarrollo económico de la época, impulsó la creación de Stockholms Enskilda Bank en un momento en que Suecia experimentaba una transformación económica importante, con la expansión industrial y la consolidación del ferrocarril. El banco adoptó un modelo bancario escocés que promovía la canalización del ahorro hacia proyectos industriales.
Con el paso del tiempo, la familia Wallenberg tuvo que reorganizar su estructura ante las nuevas regulaciones que limitaban la participación accionaria directa de bancos en empresas industriales. En 1916 crearon Investor AB, una sociedad holding que consolidó sus inversiones industriales y tecnológicas. Actualmente, el Grupo Wallenberg tiene participaciones significativas en compañías como Ericsson, ABB, AstraZeneca, Volvo, Atlas Copco y Saab. Paralelamente, mantienen una activa labor filantrópica mediante varias fundaciones que apoyan la ciencia y la educación, destacando la Fundación Knut y Alice Wallenberg, una de las principales financiadoras privadas de investigación en Europa.



































































































