
El Gobierno de México ha decidido activar un subsidio al diésel para contener el incremento en su precio provocado por los efectos de la guerra en Medio Oriente. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público formalizó un estímulo fiscal del 35%, equivalente a 2.5 pesos mexicanos por litro, reduciendo así el impuesto aplicado por litro a 4.7 pesos, cuando el gravamen habitual es de 7.3 pesos.
Este estímulo fiscal estará vigente desde el 14 hasta el 20 de marzo de 2026, constituyendo el subsidio más alto aplicado al diésel desde noviembre de 2023, cuando el precio del barril de la Mezcla Mexicana alcanzó los 73.37 dólares. No se había activado un mecanismo de esta naturaleza desde abril del año pasado.
La medida pretende mitigar posibles impactos inflacionarios derivados del aumento global en los precios del petróleo provocado por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel por un lado, e Irán por el otro. El diésel es un combustible esencial para México, dado que aproximadamente el 80% del transporte de carga y pasajeros emplea este combustible.
Además, tras el contagio de los mercados energéticos internacionales, Petróleos Mexicanos (Pemex) incrementó los precios mayoristas del diésel y la gasolina en 10% y 1.6% respectivamente para la primera semana de marzo. Si bien los gasolineros pueden absorber parte del aumento en gasolinas, indicaron fuentes del sector, se dificulta hacerlo respecto al diésel. Desde el inicio del conflicto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el Gobierno prevé mecanismos de subsidios para proteger a la población de subidas abruptas en los costos de combustibles.



































































































