
La administración de Estados Unidos prepara una medida para suspender temporalmente una ley marítima centenaria que obliga a transportar mercancías entre puertos nacionales exclusivamente con barcos estadounidenses. Esta iniciativa busca mitigar el aumento en los precios del petróleo y la gasolina, especialmente en medio de la tensión generada por la guerra en Irán.
La propuesta contempla una exención de 30 días para permitir que buques extranjeros transporten productos energéticos como petróleo, gasolina, gasóleo, gas natural licuado y fertilizantes entre puertos dentro del país. Esto facilitaría el traslado, por ejemplo, del crudo desde la región del Golfo hasta las refinerías en la costa este y la distribución del combustible a zonas de alta demanda.
Karoline Leavitt, portavoz de la Casa Blanca, explicó que “en interés de la defensa nacional, la Casa Blanca está considerando la posibilidad de renunciar a la Ley Jones durante un período limitado de tiempo para garantizar que los productos energéticos vitales y las necesidades agrícolas fluyan libremente a los puertos estadounidenses”, aunque esta acción todavía no se ha concretado oficialmente.
Este plan se enmarca en el contexto de esfuerzos presidenciales para frenar el impacto en los precios del combustible, como la decisión reciente de liberar 172 millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica. Analistas sugieren que la suspensión temporal de esta normativa podría reducir alrededor de 10 centavos por galón para los consumidores en la Costa Este, donde las refinerías se concentran principalmente en la costa del Golfo y las opciones logísticas son limitadas. Sin embargo, expertos advierten que esta medida podrá tener un efecto modesto y no aborda directamente las causas principales del incremento de precios derivadas de la guerra y los bloqueos en rutas marítimas estratégicas.



































































































