
La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) inició sus operaciones de este jueves con una caída del 1.35%, ubicando su Índice de Precios y Cotizaciones en 66,644.72 puntos. Esta disminución ocurre tras dos días consecutivos con ganancias y responde a las inquietudes generadas por la escalada del conflicto en Medio Oriente y por la caída en el valor de acciones clave como Grupo México.
Simultáneamente, Wall Street arrancó la jornada con pérdidas. El S&P 500 descendió 1.12%, el Nasdaq Composite retrocedió 1.19%, y el Promedio Industrial Dow Jones bajó 0.97%. Esta presión en los mercados estadounidenses está asociada tanto al recrudecimiento de los ataques iraníes en el Estrecho de Ormuz —zona estratégica para el transporte del 20% del petróleo mundial— como a la caída en acciones bancarias, luego de que importantes instituciones financieras, como Morgan Stanley y JPMorgan, limitaran los retiros de sus fondos de crédito privado.
El aumento en las tensiones regionales elevó el precio del petróleo, llegando cerca de los 100 dólares por barril, lo que se traduce en mayores riesgos inflacionarios y mayor incertidumbre para los inversionistas. El analista Adam Crisafulli destacó que “la estrategia de Irán de sembrar caos económico en el Golfo está teniendo efecto, ya que los ataques han cerrado el paso petrolero en Ormuz, impulsando el alza del crudo”.
En el mercado mexicano, las acciones de Grupo México cayeron 5.10%, seguido por una baja en Grupo Aeroportuario Centro Norte y Volaris, que tampoco lograron mantener el ritmo positivo. Felipe Mendoza, analista de EBC Financial Group, señaló que la volatilidad global se explica por la tensión entre Estados Unidos e Irán y el aumento en los precios energéticos que impactan la percepción de riesgo en los mercados locales.
El panorama continúa siendo incierto mientras el conflicto en Medio Oriente persiste y la economía mundial enfrenta presiones tanto geopolíticas como financieras.



































































































