
El presidente estadounidense Donald Trump informó que pidió a China retrasar la reunión programada con el presidente Xi Jinping, inicialmente prevista para finales de marzo, debido a la necesidad de permanecer en Washington supervisando la guerra en Irán. Durante un evento en la Casa Blanca, Trump explicó que la continuación del conflicto le obliga a estar presencialmente atento a los acontecimientos y por ello solicitó posponer la cumbre aproximadamente un mes.
Trump manifestó su interés en reunirse con Xi, destacando la buena relación entre ambos países, pero subrayó que la situación bélica modifica las prioridades. El encuentro se había anunciado como un momento clave para las relaciones bilaterales y equipos de ambas naciones ya habían mantenido encuentros en París para definir temas como inversiones chinas en Estados Unidos y exportación de semiconductores.
El estallido del conflicto, incrementado por el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz que afecta los precios del petróleo, ha llevado a Trump a aumentar la presión para que otras economías contribuyan a la seguridad de esta vía marítima estratégica. En este contexto, la medida de aplazar la cumbre responde a la situación de emergencia más que a motivos políticos o negociaciones con China, según aclaró el secretario del Tesoro Scott Bessent, quien atribuyó cualquier cambio de fecha a cuestiones logísticas.
La posibilidad del retraso no generaría gran contratiempo para China, que había planteado una fecha posterior para la reunión, lo que permitiría además abordar otros temas sensibles de seguridad regional, como el estatus de Taiwán. La administración estadounidense mantiene una posición firme respecto a la compleja situación en Medio Oriente, en la que la guerra en Irán sigue siendo un factor decisivo que influye en las agendas internacionales.



































































































