
El destacado economista Joseph Stiglitz alertó sobre el peligro de que Estados Unidos enfrente un escenario de estanflación, una situación económica caracterizada por la combinación de inflación elevada y crecimiento económico estancado, como consecuencia directa del conflicto bélico en Medio Oriente. Antes del inicio de las tensiones el 28 de febrero, la economía estadounidense ya mostraba signos preocupantes de estar acercándose a esta condición, y la guerra habría agravado esta tendencia negativa.
La escalada en los precios del petróleo, con aumentos de hasta un 50% debido al bloqueo del estratégico estrecho de Ormuz y ataques a infraestructuras energéticas, ha generado una mayor incertidumbre económica. Según Stiglitz, esta coyuntura se suma a una pérdida de confianza en la estabilidad del dólar y la economía estadounidense, atribuida a la administración del expresidente Donald Trump. La inflación derivada del conflicto y la incertidumbre sobre aranceles, precios energéticos y la duración del conflicto impactan directamente la confianza de hogares y empresas.
El Nobel de Economía en 2001 explicó que estas condiciones pueden conducir a un abismo económico, donde la combinación de inflación sin crecimiento dificulta la recuperación y plantea importantes desafíos para la política económica de Estados Unidos en el corto y mediano plazo. La guerra en Medio Oriente no solo afecta la economía global por el aumento de costos energéticos, sino también pone en riesgo la estabilidad económica estadounidense, aumentando la complejidad de las decisiones gubernamentales para enfrentar esta crisis.
Ante este panorama, expertos y analistas estarán atentos a las medidas que implemente Estados Unidos para mitigar estas presiones inflacionarias y estabilizar su economía en un contexto internacional incierto y volátil.



































































































