
Donald Trump Jr. y Eric Trump, hijos del expresidente estadounidense, han canalizado inversiones por aproximadamente 750 millones de dólares en compañías tecnológicas dedicadas al desarrollo y fabricación de drones. Estas firmas, con sede en Florida, han cambiado su enfoque hacia soluciones vinculadas al sector militar, apostando por el incremento del gasto de Estados Unidos en tecnología para conflictos armados, especialmente en la guerra actual con Irán.
El fondo American Ventures, donde participan ambos, reporta participaciones significativas en tres empresas de drones. Este capital se ha orientado a compañías que trabajan con el Pentágono, el cual planea invertir cerca de mil millones de dólares en los próximos años en este tipo de tecnologías. Las inversiones incluyen fabricantes de drones de ataque y proveedores de componentes, iniciativas que se traducen en un crecimiento rápido de valor en bolsa para estas firmas.
Una de las compañías, Powerus, fue cofundada por un veterano de las fuerzas especiales y busca ampliar la producción de drones controlados remotamente para entregas y misiones militares. Otra empresa, Xtend, con base en Estados Unidos pero de origen israelí, ha recibido contratos millonarios del Departamento de Defensa. Estas firmas emplean fusiones inversas con pequeñas empresas que no estaban relacionadas anteriormente con drones, facilitando su salida a bolsa.
Expertos destacan que la presencia de los Trump en inversiones tan alineadas con las prioridades de defensa del Gobierno podría generar conflictos de interés, aunque no se ha establecido claramente cómo. Desde 2024, la estrategia del Pentágono ha impulsado el desarrollo masivo de drones letales, un mercado en expansión donde los Trump han logrado posicionarse voluptuosamente mediante alianzas y financiamiento en este sector estratégico.



































































































