
En una rueda de prensa en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump afirmó que no es necesario buscar la aprobación del Congreso para restablecer los aranceles globales anulados recientemente por la Corte Suprema de Estados Unidos. Según Trump, las facultades necesarias para imponer estos gravámenes ya cuentan con aprobación previa y, aunque considera que podría solicitar autoridad adicional al Legislativo, no ve indispensable hacerlo en este momento.
La administración anunció su intención de introducir un arancel global del 10 % amparado en la Sección 122, mientras inicia investigaciones que podrían justificar otros gravámenes. Este cambio de estrategia evita someterse a un proceso legislativo complicado, dado que la mayoría republicana es limitada y existen resistencias dentro del propio partido y entre los demócratas, quienes critican el impacto económico de los aranceles.
Aunque los impuestos a las importaciones han sido un pilar de la política comercial de Trump, el Congreso ha expresado en los últimos meses su oposición a varios puntos de esta agenda. Algunos legisladores republicanos han manifestado además su desacuerdo con la imposición de aranceles amplios y han respaldado acciones para revertirlos.
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, indicó que la Casa Blanca y los líderes legislativos determinarán el rumbo a seguir en las próximas semanas. Sin embargo, analistas y asesores reconocen que involucrar al Congreso en este asunto será un proceso lento y con obstáculos, porque incluso dentro del bloque republicano no hay consenso. Mientras tanto, Trump buscará alternativas legales para mantener su política arancelaria vigente.



































































































